BICH DATES – Desencuentros (1) – De hormigas y hormigueros
El cortejo del oso hormiguero gigante

BICH DATES – Desencuentros (1) – De hormigas y hormigueros

El oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), un animal solitario, sólo rompe su férrea disciplina ascética durante el cortejo y el apareamiento, lo que suele suceder una vez al año. Así que no resulta extraño que el oso hormiguero de esta viñeta parezca cabreado (a veces los responsables de Bich Dates cometen errores imperdonables). ¡Para una vez al año que tiene una cita…!

El recelo de este animal no discrimina por sexo. Cuando la hembra está en celo, si ve acercarse un macho, trepa a un árbol para ponerse a resguardo. Al menos hasta que decide si el galán es o no merecedor de su compañía. El macho suele comenzar el cortejo sacando pecho, que diríamos: empieza a romper troncos, se frota contra los árboles, se abalanza sobre ellos puesto en pie, rasgando la corteza y emitiendo una especie de bufidos. De alguna manera está intentando que la osa, desde su altillo, lo considere un buen partido (evolutivamente diríamos que es un ejemplar con un buen acervo genético que trasladar a su descendencia).

Mientras el macho hace sus pinitos, la hembra acostumbra a subir y bajar del árbol, se piensa que para estimular la ansiedad del macho. Vamos, que se hace ver y se deja querer. Aunque también puede tratarse, según los expertos, de una estrategia para ver cuál es la actitud del macho al ver que ella baja del árbol. Que no es cuestión de fiarse del primero que pasa…

El cortejo sirve también, por tanto, para apaciguar el recelo entre la hembra y el macho y garantizar que, una vez rota la barrera existente entre ambos, el resultado sea satisfactorio.

Cuando finalmente vencen la desconfianza mutua, se acercan, se olfatean, se lamen los hocicos y realizan una serie de movimientos preparatorios, entre los que puede haber un ensayo de cópula (falsa monta). Tras esta, parece que les entra el hambre, y es habitual que se desplacen a algún nido de termitas u hormigas para deleitarse con un apetitoso tentempié. Justo en el orden contrario al del Bich Dates de los humanos, en que se empieza con el cortejo y la pitanza y se decide después si la cosa puede ir o no a mayores.

Además de para reponer fuerzas, los consortes aprovechan el descanso amatorio para acicalarse, recolocándose el pelo del cuerpo con sus afiladas garras (con tanto trajín es normal que se queden hechos unos zorros, con un pelo para aquí y otro para allí) y, en el caso de las hembras, lamiéndose los genitales. Porque, como este ritual de cortejo y apareamiento puede repetirse una y otra vez durante dos o tres días, qué menos que ponerse guapos para la siguiente sesión.

Terminada la cita amatoria, se va cada uno por su lado. Si te he visto no me acuerdo. Y si todo sale bien, a los 190 días a más tardar, nace un precioso osito hormiguero gigante de unos cincuenta centímetros de longitud (más o menos el tamaño de un recién nacido humano) y kilo y medio de peso. Bebito que, durante unos meses, la madre acostumbra a llevar a cuestas, como podemos ver en la siguiente foto:

¿Alguien ha dicho o pensado: «¡Qué mono!»?

A los tres meses, los pequeños osos hormigueros empiezan a alternar la leche materna con el alimento sólido (o sea, termitas y hormigas, ¡qué ricas!), hasta que, con diez meses, son destetados. Por suerte, las osas hormigueras no tienen el fastidioso problema de que su bebé les clave los dientes al mamar, ya que estos animales carecen de ellos. Pertenecen al superorden de los desdentados (Xenarthra), un grupo de mamíferos placentarios americanos que incluye también a los armadillos y los perezosos. Otra característica, en este caso de los machos, es que tienen los testículos internos. Algo que comparten con el resto de desdentados, pero también con otros mamíferos, como muchos afroterios (entre ellos los elefantes, los tenrecs, las musarañas elefante, los cerdos hormigueros, los damanes, los manatíes y los dugongos), los monotremas  (ornitorrincos y equidnas), algunos marsupiales y los cetáceos (como las ballenas y los delfines).

Los osos hormigueros se encuentran amenazados, por desgracia. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza los clasifica como especie vulnerable, estando en declino su número de ejemplares. Esto se debe a la destrucción paulatina de su hábitat natural (América Central y Sudamérica), a los atropellos que sufren al intentar cruzar las carreteras y a la caza, tanto deportiva como comercial (para el consumo de su carne y el aprovechamiento de su piel y sus garras).

De no sucumbir a los humanos o a sus otros predadores naturales, los jaguares, los osos hormigueros gigantes pueden llegar a vivir unos 18-20 años en libertad (unos 25 en cautividad). Teniendo en cuenta que son sexualmente maduros entre los dos años y medio y los cuatro, calculen el número de citas que tienen en su vida… Así que no nos quejemos…


Este artículo NO forma parte del libro

¿Se tiran pedos las mariposas?

¿Cómo poner en aprietos a un guía en el
Museo Nacional de Ciencias Naturales

A partir del 16 de junio, de la mano de NEXT DOOR PUBLISHERS, la primera editorial española independiente especializada en divulgación científica.

¿Contribuyeron las ventosidades de los dinosaurios a su extinción? ¿Dónde se puede comprar un tiranosaurio? ¿Cómo se alimenta a un oso hormiguero en cautividad? ¿Cuánto cuesta un cuerno de rinoceronte en el mercado negro? ¿Qué es el canibalismo sexual? ¿Cuánto medían los megalodones? ¿Cómo se diseca un elefante? ¿Cuanta tinta tiene un calamar gigante? ¿Aún se momifican mascotas? ¿Qué pez pone 300 millones de huevos? ¿Con cuántas especies humanas coexistimos en el pasado? ¿Cómo se sabe a qué dinosaurio pertenece un hueso fósil?

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Santiago Merino Rodríguez
Director del Museo Nacional de Ciencias Naturales – CSIC

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